miércoles, 21 de abril de 2010

Sobre Lope de Vega

Aquí os dejo la imagen de Lope de Vega, como me habéis pedido en clase:


Y a continuación os dejo algunos de sus poemas.

El primero ya lo conocéis: el famoso soneto sobre cómo hacer sonetos.

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.


Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto
no hay cosa en los cuartetos que me espante.


Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.


Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.


El siguiente trata sobre la descripción de la amada, pero como siempre, Lope de Vega da un giro a la tradición y en vez de retratarla idealizada, le explica por qué no puede hacerlo:

Bien puedo yo pintar una hermosura,
y de otras cinco retratar a Elena,
pues a Filis también, siendo morena,
ángel, Lope llamó, de nieve pura.

Bien puedo yo fingir una escultura,
que disculpe mi amor, y en dulce vena
convertir a Filene en Filomena,
brillando claros en la sombra escura.

Mas puede ser que algún letor extrañe
estas musas de Amor hiperboleas,
y viéndola después se desengañe.

Pues si ha de hallar algunas partes feas,
Juana, no quiera Dios, que a nadie engañe:
basta que para mi tan linda seas.


Y a continuación, el poema que dedicó a su hijo Carlos Félix, muerto cuando era aún un niño.

Y vos, dichoso niño, que en siete años
que tuvistes de vida, no tuvistes
con vuestro padre inobediencia alguna,
corred con vuestro ejemplo mis engaños,
serenad mis paternos ojos tristes,
pues ya sois sol donde pisáis la luna;
de la primera cuna
a la postrera cama
no distes sola un hora
de disgusto, y agora
parece que le dais, si así se llama
lo que es pena y dolor de parte nuestra,
pues no es la culpa, aunque es la causa, vuestra.

Cuando tan santo os vi, cuando tan cuerdo,
conocí la vejez que os inclinaba
a los fríos umbrales de la muerte;
luego lloré lo que ahora gano y pierdo,
y luego dije: «Aquí la edad acaba,
porque nunca comienza desta suerte».
¿Quién vio rigor tan fuerte,
y de razón ajeno,
temer por bueno y santo
lo que se amaba tanto?
Mas no os temiera yo por santo y bueno,
si no pensara el fin que prometía,
quien sin el curso natural vivía.





Nos vemos en clase.

lunes, 19 de abril de 2010

Prosa en el día del libro

En este segundo post sugiero que cada uno ponga un fragmento en prosa de una novela o cuento que le haya gustado y que cuénte por qué le gusta tanto. Seguro que hay alguna novela o cuento que os haya enganchado. De nuevo, empiezo yo.

He seleccionado el comienzo de Alicia en el país de las maravillas porque lo leí cuando iba al instituto y me gustó la fantasía y la imaginación que derrocha su autor. Ahora que se estrena la versión en cine de Tim Burton, es un buen momento para releerlo o leerlo por primera vez.


Alicia empezaba ya a cansarse de estar sentada con su hermana a la orilla del río, sin tener nada que hacer: había echado un par de ojeadas al libro que su hermana estaba leyendo, pero no tenía dibujos ni diálogos. «¿Y de qué sirve un libro sin dibujos ni diálogos?», se preguntaba Alicia. Así pues, estaba pensando (y pensar le costaba cierto esfuerzo, porque el calor del día la había dejado soñolienta y atontada) si el placer de tejer una guirnalda de margaritas la compensaría del trabajo de levantarse y coger las margaritas, cuando de pronto saltó cerca de ella un Conejo Blanco de ojos rosados.

No había nada muy extraordinario en esto, ni tampoco le pareció a Alicia muy extraño oír que el conejo se decía a sí mismo: «¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!» (Cuando pensó en ello después, decidió que, desde luego, hubiera debido sorprenderla mucho, pero en aquel momento le pareció lo más natural del mundo). Pero cuando el conejo se sacó un reloj de bolsillo del chaleco, lo miró y echó a correr, Alicia se levantó de un salto, porque comprendió de golpe que ella nunca había visto un conejo con chaleco, ni con reloj que sacarse de él, y, ardiendo de curiosidad, se puso a correr tras el conejo por la pradera, y llegó justo a tiempo para ver cómo se precipitaba en una madriguera que se abría al pie del seto.

Un momento más tarde, Alicia se metía también en la madriguera, sin pararse a considerar cómo se las arreglaría después para salir.






Os toca a vosotros.

Nos vemos en clase.

Verso en el día del libro

Como os he explicado esta mañana, el viernes es el día del libro. He pensado que qué mejor forma de celebrarlo que comentando por aquí nuestros textos favoritos. En este primer post cada uno pondrá un texto en verso que le guste especialmente y explicará por qué la ha elegido. Seguro que todos tenéis alguna poesía que os guste. ¿Empiezo yo?

He elegido el poema Nº 20 de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda. La he elegido porque me trae buenos recuerdos. Cuando iba al instituto, hicimos un recital de poemas de Pablo Neruda y éste, de toda la obra, es mi favorito.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.



Os toca a vosotros.


Nos vemos en clase.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Examen de la unidad 7

Os dejo este post para que preguntéis cualquier duda sobre el examen de la unidad 7.

Si queréis practicar, podéis hacerlo con cualquiera de los poemas que hay en el post sobre Petrarca o sobre Garcilaso. Pero si queréis que os responda a cualquier duda, ponedla en este post. Si queréis practicar métrica, hacedlo con los poemas de Garcilaso, no con los de Petrarca (son traducciones del italiano y puede que no tengan la métrica correcta). Podéis buscar figuras literarias en cualquiera de los dos.

Nos vemos en clase.

viernes, 5 de marzo de 2010

Romeo y Julieta

Ya que hemos terminado la lectura del libro, os dejo aquí algunas imágenes de películas, representaciones y pinturas que han querido adaptar o recrear la historia de los dos amantes de Verona.

La primera imagen es de la adaptación al cine de Baz Luhrmann, el momento en el que Romeo y Julieta se conocen.


A continuación tenemos la escena de la boda, amparados por la protección de Fray Lorenzo.



Pero los Capuleto y los Montesco se enfrentan. Tebaldo mata a Mercucio y Romeo se venga matando a Tebaldo. Aquí tenemos a Mercucio en el suelo mientras Romeo lo sostiene para mantener unas últimas palabras con él.


Romeo y Julieta pueden pasar juntos su noche de bodas, pero a la mañana siguiente, tienen que despedirse porque Romeo ha sido desterrado de la ciudad.



Julieta, para no casarse con Paris, sigue el consejo de Fray Lorenzo y finge su propia muerte. Aquí tenemos la desesperación de la familia Capuleto cuando descubren a Julieta aparentemente muerta en su cama. Fijaos en que Fray Lorenzo aparece consolando al señor Capuleto.


Y como se trata de una tragedia, todo se vuelve en contra de los amantes hasta que ambos muern en el panteón de los Capuleto. En la última imagen tenéis a las dos familias enfrentadas frente a sus herederos sin vida, lamentando todo el odio que les ha llevado a la tragedia. Si os fijáis, Fray Lorenzo está de rodillas lamentando su papel en la obra, y Capuleto y Montesco se dan la mano mientras Julieta y Romeo yacen abrazados.



Espero que os haya gustado esta pequeña galería de imágenes. Si tenéis alguna duda sobre la obra o sobre el examen, dejad un comentario y os contestaré en cuanto pueda.

Nos vemos en clase.

jueves, 4 de marzo de 2010

Garcilaso de la Vega

Como os dije, os dejo aquí algunos de los mejores poemas de Garcilaso.

El primero trata del recuerdo que tiene el poeta sobre su amada cuando encuentra un objeto que le recuerda a ella:

¡Oh dulces prendas por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
juntas estáis en la memoria mía
y con ella en mi muerte conjuradas!

¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas qu’en tanto bien por vos me vía,
que me habiades de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
lleváme junto el mal que me dejastes;

si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.



En el siguiente soneto, Garcilaso habla a las ninfas para que detengan su labor y escuchen sus pesares. ¿Recordáis que los seres mitológicos aparecen en la poesía del Renacimiento? Aquí tenemos a las ninfas.

Hermosas ninfas, que en el rio metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas,

agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,

que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.



A continuación tenemos uno de los más famosos. ¿Recordáis la historia de Apolo y Dafne? En éste lo recrea Garcilaso:

A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu’el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo ’staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!



A ver si reconocéis a qué obra pertenece la siguiente estrofa:



Salicio:

¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.



Y en la siguiente habla Nemoroso. ¿Reconocéis el tópico?


¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi ánima doquier que ellos se volvían?
¿Dó está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro,
como a menor tesoro,
¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la columna que el dorado techo
con presunción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,
en la fría, desierta y dura tierra.



Espero que os hayan gustado.


Nos vemos en clase.

lunes, 1 de marzo de 2010

Sonetos de Petrarca

Aquí tenéis algunos de los sonetos más famosos que Petrarca dedicó a su amada Laura.

Éste es el que compuso cuando conoció a Laura:

Bendito sea el año, el mes, el día
el tiempo, la estación, la hora, el instante,
el rincón y el lugar en donde ante
sus ojos fue prendida el alma mía;

bendita la dulcísima porfía
que a Amor me liga como firme amante,
y el arco y la saeta lacerante,
cuya herida le abrió en mi pecho vía.

Bendita sea la voz con que sustento
y siembro el nombre suyo en cualquier parte,
y mi ansia y mi suspiro y mi lamento;

y sea bendito todo cuanto arte
en fama suya doy, y el pensamiento
que es de ella sin que en él otra haya parte.



A continuación, un soneto en el que habla de las angustias del amor:


No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
temo y espero, y del ardor al hielo paso,
y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

Prisión que no se cierra ni des-cierra,
No me detiene ni suelta el duro lazo;
entre libre y sumisa el alma errante,
no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

Veo sin ojos, grito en vano;
sueño morir y ayuda imploro;
a mí me odio y a otros después amo.

Me alimenta el dolor y llorando reí;
La muerte y la vida al fin deploro:
En este estado estoy, mujer, por tí.



Aquí tenéis que el compuso en la muerte de su amada:

Sus ojos que canté amorosamente,
su cuerpo hermoso que adoré constante,
y que vivir me hiciera tan distante
de mí mismo, y huyendo de la gente,

Su cabellera de oro reluciente,
la risa de su angélico semblante
que hizo la tierra al cielo semejante,
¡poco polvo son ya que nada siente!

¡Y sin embargo vivo todavía!
A ciegas, sin la lumbre que amé tanto,
surca mi nave la extensión vacía...

Aquí termine mi amoroso canto:
seca la fuente está de mi alegría,
mi lira yace convertida en llanto.




Y como Petrarca era poeta italiano, aquí os dejo el poema original del primero que habéis leído:


Benedecto ſia il giorno il meſe et lanno
Et la ſtagione el tempo & lhora el ponto
El bel paeſe el luogho ouio fui giunto
Da duo beliocchi che ligato mhanno

Et benedecto il primo dolce affano
Chi hebi ad eſſer con amor congiunto
Et larcho & le ſaette ondio fui punto
Et le piaghe chenfin al cuor mi uanno

Benedette le uoce tante chio
Chiamãdo l nome di mia dõna ho ſparte
Et iſoſpiri & le lachryme il diſſio

Et benedette ſian tutte le carte
Ouio fama gliacquiſto il pensier mio
Che e ſol di lei ſi chaltra non ua parte.





Nos vemos en clase.